Desde este 26 de octubre, el artista Esteban Gentile presenta su muestra de pinturas en el Concejo Deliberante de Trelew.
Calificado como «el cronista pictórico del mar» y radicado desde hace décadas en Puerto Madryn, su formación transitó la pintura, el diseño gráfico y la fotografía, con cursos especializados que moldearon una mirada técnica y sensible a la vez.
Nacido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 1967, fue el único argentino seleccionado en el Festival Internacional de Fotografía Digital en Pontevedra, y en 2011 recibió premio internacional con la obra «La vida» en Valencia, España.
Dos años después, en 2013, su trabajo cruzó el Atlántico nuevamente: fotos suyas fueron publicadas por la revista internacional Land Rover Monthly, pero el gran salto llegaría en un momento crítico a nivel global: en 2020, durante la cuarentena por COVID-19, Gentile retomó la pintura artística con la decisión de especializarse en barcos pesqueros, faros y paisajes marinos.
De esta manera, lo que comenzó como un refugio se convirtió en identidad, y actualmente la muestra «Bitácora del ser» engalana el hall central del Concejo Deliberante de Trelew.
Barcos, viajes, el hogar y un viaje a través del tiempo

Gentile destacó la importancia de «compartir el arte» a partir de la exposición realizada en la Casa de las Leyes, y precisó que «se trata de una muestra itinerante, y la idea es llevarla a distintas localidades y provincias».
Sobre su técnica, Gentile precisó que «se trata de pintura acrílica sobre bastidores de madera y de tela, con la cual me siento más cómodo».
«La obra se llama ‘Bitácora del ser’, y en la mayoría de las pinturas pueden apreciarse faros, barcos y casas. El faro es la luz del día, la casa es el hogar y la contención, y el barco es el viaje, el ‘hacia dónde vamos’. En algunas obras están representados relojes, que simbolizan el tiempo, lo que hicimos con él y lo que vamos a hacer», explicó el artista.
La obra actual de Gentile propone un surrealismo marítimo profundamente significativo.
«Bitácora del ser» no es solo una muestra de barcos y mar, sino un diario de navegación interior: cada obra es una coordenada emocional donde el paisaje patagónico deja de ser fondo para convertirse en protagonista.
En tal sentido, Gentile pinta lo que conoce: el mar del sur, el viento, la soledad del muelle, la espera del puerto, elevándolo a un plano onírico donde pueden apreciarse faros que flotan, casas que navegan sobre cascos de pesqueros, y barcos que cargan hogares sobre cubierta.
Su técnica combina el rigor del diseñador y el fotógrafo, con una paleta donde dominan los azules profundos, los grises del Atlántico Sur y los naranjas y amarillos, que son luz de faro.
De este modo, «Bitácora del ser» es una obra que habla de identidad, de pertenencia y de regreso, a partir del trabajo de un artista definido como «alguien que no pinta barcos desde afuera, sino desde adentro», en un viaje de ida y vuelta entre el mar exterior y el mar interior.







